Juegos de mesa, un fenómeno social en auge

Está claro, que en la actualidad, los juegos de mesa viven su época dorada. Cada vez , son mas las personas que se reunen en torno a una mesa con sus amigos, familiares, gente que ni siquiera conocen...

El mercado actual, cuenta con una amplia variedad de títulos para todas las edades y público, tanto jugones como no jugones, principiantes o experimentados,  y a su vez cuenta con una infinidad de mecánicas y temáticas diferentes, que resultan cada vez más atractivas.

"¡Huid insensatos! ¡Huid de los juegos bonitos! ¡Más de una vez he caído en las garras de alguno, y luego resultaron ser una chufa! ¡Probadlos antes amigos... Probadlos antes...!

Después de toda esta chapa... yo me pregunto... ¿Qué implica jugar?
Sí. Me refiero a, ¿qué ofrece ese pequeño ratito (o laaaaaaargo ratito, véase TERRAFORMING MARS, por ejemplo), que invertimos de nuestro valioso tiempo?
Desde mi punto de vista, lo que ofrece ese ratito y realmente hace tan especial hoy en día, a los juegos de mesa, son las experiencias únicas que se crean en torno a ellos, en una mesa, en una toalla, en el café, en la oficina, en el rellano de una escalera... Y es que, tan pronto estás colonizando Marte, como restaurando el Fresco de la capilla, tan pronto estás experimentando con la Alquimia, como tirando bolas de barro a tus amigos. Cada partida, por tanto, se convierte en una experiencia única e irrepetible.
Otra característica a tener en cuenta, y más si cabe, dentro de la cultura tecnológica en la que vivimos, es que cada vez más, se crean juegos que a posteriori son usados como herramienta didáctica. Esto que quiere decir, pues que con ellos, además de conseguir que los niños/as se diviertan, a su vez estames trabajando su memoria (Memoaarr), su capacidad motriz, su habilidad (Animal sobre animal), su capacidad para sumar y restar, que aprendan a contar historias (Storytelling)...

"¡Pero... Fran! ¿Dónde crees que reside el éxito o el fracaso en un juego? ¿Qué es lo que los eleva al Olimpo, o los hunde en el Hades?"
Pues aquí sí que me voy a poner más crítico, sin duda.
El éxito o el fracaso de un juego (recordad, que siempre desde mi punto de vista), reside, cómo no, en todo el circo mediático que se cree a su alrededor. Muchos títulos generan un "hype", en muchos casos comparable a cualquier estreno cinematográfico de Marvel.
"Y ahora me pregunto...  ¿Y qué pasa si no alcanza un éxito como se espera?"
Pues que desgraciadamente, ese juego cae en el olvido. Tristemente, lo peor que le puede ocurrir a un juego de mesa, no es ni más ni menos, que nadie hablé de él (ya sea para bien o para mal). Porque no nos engañemos, si alguien (muchos o pocos), despotrican sobre lo malo que es el nuevo juego de, pongamos, Stephan Feld, nosotros, como consumidores y jugones empedernidos, iremos a la ludoteca más cercana, y probaremos ese juego, después ya vendrá el veredicto sobre el mismo.
Y vamos a ir cerrando está reflexión...
"¿Vosotros creéis que la burbuja que se ha creado, explotará...en algún momento?"
Solo voy a decir que creo que no. No me preguntéis por qué, pero es una sensación que tengo, y una especie de convicción.
Las editoriales, junto con los diseñadores más famosos, y otros que están empezando, tienen sobre sí la presión de estar en constante evolución. Deben de dar al cliente aquello que demanda, y el más mínimo traspiés, les haría bajar unos cuantos puestos que no se pueden permitir perder. Los mayores beneficiados de toda esta masificación, nosotros (los consumidores). Pensadlo bien, llegará un punto que las tiendas de juegos, tengan que deshacerse de muchos títulos, para dar cabida a otros nuevos. Y ahí, estaremos nosotros. Ya no lo compraremos a 60€ (que era lo que costaba la copia en sus inicios), si no que lo "pillaremos" por 20€, y así sucesivamente...
Vamos cerrando con un consejo que me aplico a mí mismo siempre que juego...
Disfrutad al máximo, ganar está bien, pero que el hecho de que no lo hagáis, no tire por tierra esa experiencia.
Las trampas, seguramente estén bien para llevarte la victoria... ¿Pero qué sentido tiene hacer trampas? Cuando gano, suele sonar el run run de que hago trampas... No le veo la necesidad. No me importa hablar o perder. Disfruto mucho de la victoria a modo de broma, porque bien es cierto que no estoy nada acostumbrado a ello... Jajaja. 
Eso sí, mi mayor defecto, soy más despistado que ná. Hay veces que meto la pata en muchos momentos de la partida, practicamente cuando tengo la victoria en el bolsillo. Pero bueno, esa es mi cruz...
¡Y LA LLEVO CON ORGULLO!
Y hasta aquí, el programa de hoy...
¡Pe... Pe... Pero qué programa...!
Este muchacho...😰




Una vez más esperamos que os haya gustado.🤓
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Un saludo "Dadofrikeros", nos vemos en el siguiente capítulo.









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